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En el contexto del distanciamiento social que estamos viviendo, la Colecta Anual de Cáritas se convierte en una oportunidad privilegiada de encuentro solidario. Hoy, más…

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Hoy, como cada 10 de cada mes, renovamos nuestra #Consagracion al Señor de la Salud.

CONSAGRACIÓN AL SEÑOR DE LA SALUD
Renovación para todos los días 10 de cada mes.

Dulce Jesús crucificado, Señor Dios de la Salud, los tucumanos nos postramos ante Tí y reconocemos el gran amor que nos tienes al entregar tu vida por nuestra redención y de la humanidad entera. Por eso, te decimos:

R/ Líbranos de todo mal, Señor Dios de la Salud

Señor, reconocemos el dolor que padeciste al asumir nuestro propio sufrimiento.
El dolor del abandono y de la soledad; de la traición y de la injusticia; de las humillaciones y burlas; de la incomprensión y la incredulidad; de la agresión y el engaño; del patoterismo y el despojo de todo, hasta de tu propia madre… Esos son hoy, los dolores y sufrimientos de los hombres y mujeres de nuestro Tucumán y del mundo entero. Te decimos:

R/ Líbranos de todo mal, Señor Dios de la Salud

Tú nos dijiste: “Vengan a mí, todos los que están cansados y agobiados y yo los aliviaré”
Obedientes a tus palabras, venimos ante Ti, como Pueblo de Dios que peregrina en Tucumán, para suplicarte que detengas esta pandemia y nos libres de todo mal, Señor Dios de la Salud.
Venimos asustados, nos sentimos frágiles y desorientados,
Venimos cansados y agobiados, con incertidumbre y desazón. Por eso, te decimos:

R/ Líbranos de todo mal, Señor Dios de la Salud

Nos ponernos a los pies de tu Cruz para renovar nuestra consagración bautismal y recordar que Tú nos hiciste hermanos con tu cruz redentora.
Jesús crucificado, Señor Dios de la Salud, como pueblo tucumano, nos abrazamos a tu cruz y nos dejamos abrazar por tu infinito Amor para que nos liberes de esta pandemia que sufrimos.

¡Gracias, Señor por tu amor!

En tu Cruz hemos sido salvados, en tu Cruz hemos sido rescatados, en tu Cruz hemos sido sanados y abrazados; Jesús Crucificado, Señor Dios de la Salud, da la salud a los enfermos y consuela a los que sufren. Por eso, te decimos:

R/ Líbranos de todo mal, Señor Dios de la Salud

Hoy queremos confiarnos a Ti y poner en tus brazos clavados en la cruz nuestros temores para que los venzas, queremos confiarte especialmente a los enfermos y a sus familias; al personal sanitario y a todos los que nos sirven; a quienes temen perder sus trabajos y a las familias con problemas; a quienes están asustados, encerrados y a los que deben salir a servir; a los privados de libertad por las adicciones o en las cárceles; a los ancianos, niños y jóvenes, en fin, a todos los tucumanos. Por eso, te decimos:

R/ Líbranos de todo mal, Señor Dios de la Salud

Pequeños, pero fuertes por el amor de Dios, nos sentimos llamados a cuidar la fragilidad del pueblo tucumano y del mundo en que vivimos. Queremos despertarnos y activar la solidaridad y la esperanza; ser “los ojos del ciego y los pies del lisiado» (Jb 29,15).

Hoy resuena en nuestros corazones tu llamada urgente: “Conviértanse”, “Vuelvan a mí de todo corazón”, “Aprendan de mi…”, “Ámense unos a otros…”
Señor Dios de la Salud, conviértenos a tu amor para comprometemos a vivir como hermanos, socorriendo a los que más sufren en nuestro Pueblo, abrazando todas las contrariedades de nuestra realidad. Por eso, te decimos:

R/ Líbranos de todo mal, Señor Dios de la Salud

Te lo pedimos, por la intercesión de la Virgen María, salud de tu pueblo, Ella que ante la Cruz fue asociada a tu dolor y manteniendo firme su fe, recibió la misión de cuidarnos como hijos suyos.
Bajo tu protección nos acogemos, santa Madre de Dios. Amén.

ORACIÓN AL SEÑOR DE LA SALUD

Dulce Jesús: que eres el autor de la vida y en tus manos está la salud de los hombres, no rechaces mi humilde plegaria. Señor, que en los días de tu vida mortal sanaste a cuantos enfermos te invocaron con fe y confianza, animado con tales sentimientos vengo a pedirte concedas la salud a nuestros hermanos enfermos, a fin de que experimentando una vez más tu paternal amor, te sirvan en adelante con más fidelidad y constancia. ¡Más no se haga mi voluntad sino la tuya! Virgen santísima, Tu que eres la "Salud de los Enfermos", intercede ante tu Hijo por la salud de los enfermos de este día y de esta hora, que con filial confianza imploran tu maternal intercesión. Amén

Líbranos de todo mal, Señor Dios de la Salud
Nuestra Madre de la Merced, ruega por nosotros
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Saludamos al querido Padre Julio Albornoz, que hoy cumple sus 60 años de Vida Sacerdotal.

Demos GRACIAS al Señor, por su vida de entrega, por su apostolado y por haber tomado su cruz y seguir a Cristo.

La oracion de toda la Iglesia de Tucuman por él y para que nuestra madre de la Merced lo siga protegiendo y acompañando en su camino.

FELICIDADES PADRE JULIO!!
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9 hours ago

Página de la Arquidiócesis de Tucumán

Santa Misa en #Vivo en la conmemoración mensual del Señor de la Salud, rogamos nos libre de esta pandemia. ... See MoreSee Less

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MONSEÑOR CARLOS SANCHEZ PRESIDIO HOY EL SOLEMNE TEDEUM.

Celebrando el 204° aniversario de la Declaración de la Independencia Nacional, se realizo hoy en Iglesia Catedral el solemne Tedeum presidido por Monseñor Carlos Sanchez.

Cumpliendo las medidas sanitarias adoptadas debido a la pandemia de coronavirus, participaron de la ceremonia religiosa el Gobernador de la Provincia Dr Juan Manzur acompañado por su esposa, Sandra Mattar Sabio; el vicegobernador, Osvaldo Jaldo y su señora, Ana Grillo; la presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Claudia Sbdar, acompañada por sus pares, los vocales, Eleonora Rodríguez Campos y Daniel Leiva; el intendente de San Miguel de Tucumán, Germán Alfaro junto a su esposa la diputada nacional, Beatriz Ávila; el presidente subrogante de la Legislatura, Regino Amado y el vicepresidente primero de la Legislatura, Gerónimo Vargas Aignasse.

A continuacion compartimos la homilía expresada por Monseñor Carlos Sanchez:

HOMILÍA TE DEUM 9 DE JULIO 2020

Queridos hermanos:
¡Feliz día de la Patria! ¡Feliz Aniversario de la Independencia Argentina!

Como cada 9 de julio nos congregamos para dar gracias a Dios y orar por nuestra
Patria Argentina en la Iglesia Catedral. Lo hicieron los Congresales en 1816 y lo seguimos
haciendo año tras año, cumpliendo así con una tradición bicentenaria. Lo primero que
hicieron los congresales, después de declarar la Independencia, fue ir al templo de San
Francisco a dar gracias a Dios.
Saludo a los representantes de los tres poderes del Estado: sr. Gobernador, sr.
Presidente de la Legislatura, sr. Intendente de la ciudad de San Miguel de Tucumán y sus
respectivas esposas; a los vocales de la Suprema Corte de Justicia de Tucumán; así como a
todos los tucumanos y argentinos que están participando de esta celebración a través de los
Medios de Comunicación. Sean bienvenidos a la esta celebración de acción de gracias y
súplica al Señor.

En primer lugar, damos gracias a Dios por el legado que nos dejaron nuestros
próceres, que forjaron la Patria y que durante muchos meses deliberaron en el Congreso de
Tucumán para declarar la Independencia e inspirar el futuro de la Argentina fraterna y
solidaria, pacificada y reconciliada; condiciones capaces de crear una Nación para todos.
Gracias a Dios por la entrega generosa y valiente de tantos argentinos que en este tiempo
de pandemia han puesto todo de sí para servir a la sociedad toda, los trabajadores de la
salud, de educación, de seguridad, de los servicios esenciales. Gracias, Señor, por tu amor
reflejado en el servicio de estos hermanos y gracias a cada uno de los servidores de la
sociedad por haber sido signo de Cristo, compasivo y misericordioso.

Por otro lado, este año de una manera muy especial, suplicamos a Dios que:

 nos libre de la pandemia y de tantos males que sufrimos en nuestra sociedad;
 nos consuele en la aflicción, la enfermedad y el dolor de tantos hermanos;
 nos ilumine para vivir este tiempo de oscuridad y desconcierto, buscando y
encontrando alternativas superadoras, en la escucha al pueblo santo de Dios y al
Evangelio.
 nos anime y fortalezca para poner todas nuestras energías y capacidades al
servicio del bien común y deponiendo nuestros intereses mezquinos e
individualistas;
 nos encienda el corazón en la caridad efectiva y sacrificada, para que los
argentinos vivamos en paz, justicia y libertad, acrecentando la esperanza con el
encuentro fraterno y comprometido.
La situación sanitaria:
 nos exige el distanciamiento, pero no al alejamiento y la indiferencia ante cada
situación de vida.
 Nos exige cuidarnos, pero no ensimismarnos, excluyendo y marginando.
 Nos exige quedarnos en casa, pero pensando y haciendo algo por el hermano
argentino que no tiene casa, abrigo, comida, remedios, educación y afecto….

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 Nos exige lavarnos continuamente las manos, pero no para desentendernos de los
demás, como Pilato, sino para purificar nuestra manera de pensar y tratar al otro.
 Nos exige cubrir nuestra nariz y boca para que lo que decimos, pase antes por el
filtro de la compasión y la caridad, y respiremos el aire puro de la verdad, la
paciencia y comprensión, sin imposiciones.
 Nos exige mirarnos a los ojos para ser sinceros, “los ojos son el espejo del alma”
dice el Señor, mirarnos para dignificarnos y poder descubrir en la realidad tan
compleja los haces de luz y esperanza.
 Nos exige usar nuestros oídos, no solo para sujetar el barbijo, sino para escuchar
el clamor de los que sufren violencia, inseguridad, injusticia, indiferencia y
atropello. Y escuchándolos generar iniciativas de cambio y superación.
 Nos exige mantener limpios y sanos los espacios y, por tanto, sanar las relaciones
familiares, laborales, vecinales, las decisiones para tomar el mejor camino a
recorrer y arroparnos con la caridad fraterna y solidaria.

La Palabra de Dios que hemos escuchado nos habla de la libertad. Dios nos ha creado
libres y aunque cautivos por el pecado, Él nos quiere libres. Por eso, Jesucristo nos consiguió
la libertad mediante su muerte redentora.
La libertad que nos da la fe en Jesucristo: “si permanecen fieles a mi palabra, serán
discípulos míos, conocerán la verdad y la verdad los hará libres” acabamos de escuchar en
el Evangelio. La fidelidad a Jesucristo, Señor de la historia nos hace capaces de conocer la
verdad del Amor que nos hace libres y nos colma de alegría.
La libertad es una vocación, llamados a vivir en libertad para hacernos servidores los
unos de los otros por amor… dice la carta del Apóstol San Pablo. Y para que no tengamos
dudas, insiste que la libertad no debe ser pretexto para satisfacer los deseos carnales,
egoístas y mezquinos; devorándonos mutuamente, así vamos a destruirnos entre nosotros;
sino para servirnos mutuamente por amor.
Estamos llamados a vivir en libertad mediante el amor fraterno, la pasión por la verdad
y el compromiso por el bien común. La sensación de esclavitud, el encierro de la cuarentena
nos ha evidenciado que estamos llamados a vivir en libertad, pero una libertad responsable,
que mira elige y decide en pos del bien de todos.
Es la libertad que soñaron los fundadores de nuestra patria y que declararon los
congresales en Tucumán.

Hoy más que nunca, tenemos que ejercer la libertad responsable de unir esfuerzos,
poner en común los bienes que tenemos, promover la cultura del trabajo y la educación,
cuidar la vida siempre y en todas formas, promover consensos y respetarnos mutuamente.
Nuestra Argentina es una Patria, tan rica en recursos y bienes materiales, personales
e institucionales; pero empobrecida por el egoísmo, la indiferencia y las divisiones, que
amenazan la vida de todos y de nuestra sociedad.
La casa de familia donde deliberaron los congresales de 1816, aquí en Tucumán, fue
un lugar de encuentro, de diálogo y de búsqueda del bien común, esta casa es para nosotros
un símbolo de lo que queremos ser como Nación. Una casa donde todos somos importantes,
necesarios, valiosos y hermanos; donde haya lugar para todos, sin excluidos ni sobrantes;
un hogar donde se engendra vida, se cuida la vida y se hace crecer la vida siempre y en toda
forma.

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Los congresales de 1816 de distintos lugares, se vincularon como hermanos porque
tenían un mismo ideal; y, a pesar de los disensos supieron dialogar razonablemente, para
superar las diferencias, buscando el interés común en lo esencial, pero a la vez, haciendo
sentir la voz del pueblo que representaban; postergando su interés particular y encontrando
las coincidencias que hacen al bien de todos. Y como dice el acta de la Independencia, con
el compromiso de …” sostener estos derechos hasta con la vida, haberes y fama…”

Estimados gobernantes, miembros de la sociedad civil organizada, los creyentes de
las diferentes religiones y confesiones, los que ejercemos el servicio de autoridad, los padres
de familia y cada ciudadano argentino, en este tiempo tan difícil, ¿somos capaces de asumir,
como los congresales de 1816, el compromiso de sostener la Independencia de la Patria
hasta con la vida, haberes y fama?
Don Manuel Belgrano, cuyo bicentenario de fallecimiento estamos celebrando, no hizo
este juramento, pero aportó con su vida, haberes y fama a la libertad de la Patria naciente.
Belgrano es un ejemplo de valor digno de imitar en sus virtudes personales y
patrióticas. Todo lo que tenía lo puso al servicio de la Patria y lo que recibió de la Patria lo
invirtió en ella, porque la amaba y la quería libre y unida.
Queridos hermanos argentinos, si queremos una patria libre y unida… Como Manuel
Belgrano:

 seamos fieles a Dios, fuente de toda razón y justicia y, como Manuel Belgrano, nos
confiemos en la protección maternal de la Virgen. Ella lleva su bastón de mando
aquí en Tucumán.
 luchemos por la libertad de la Patria siempre y poniendo todo de nosotros mismos.
 nunca busquemos la gloria personal.
 Tengamos en cuenta las condiciones naturales del país miradas con realismo para
propulsar la agricultura, como base necesaria para que la industria y el comercio
desarrollen el país y le den mayor riqueza.
 incluyamos a todos los que integran el territorio. Decía Belgrano: “A nuestros
paisanos, los naturales, para defender su libertad es necesario hacerles entender
el inestimable valor de esa prenda tan preciosa, y que debe preferirse la muerte
misma a la esclavitud”
 invirtamos en educación y erradiquemos el clientelismo, porque “un pueblo culto
nunca puede ser esclavizado”
 respetemos la dignidad de la persona humana; que ocupe el lugar central en la
vida.
 encarnemos los valores ético-morales, expresados en una vida austera y honesta,
en el desprendimiento generoso de los bienes. A Belgrano no lo motiva el éxito
individual, ni el ansia de riquezas ilimitadas frente al desamparo del resto de la
población.
 Luchemos por una patria para todos, aún en condiciones de emergencia e
incertidumbre procuremos la igualdad y el esfuerzo conjunto.
 en cada situación asumamos los riesgos individuales y colectivos, como la difícil y
sacrificada proeza del éxodo jujeño y hoy la pandemia de la indiferencia.
 Seamos justos, desprendidos y pobres, (Belgrano paga al médico con el reloj y su
lápida con el mármol de su mesa de luz.)

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 sepamos encontrar el dinamismo, empuje y equilibrio que definen la verdadera
creatividad: la difícil pero fecunda conjunción de continuidad realista y novedad
magnánima.
Belgrano viene a mostrarnos, en este tiempo de incertidumbre, pero también de
desafío, “cómo se hace” para poner cimientos duraderos en una tarea de creación histórica.
La vida y las acciones de un hombre tan importante para nuestra nación, son un faro,
en momentos tan difíciles como los que hoy nos tocan vivir, tiempos en los que una
pandemia acecha nuestra seguridad presente, nos llena de incertidumbre.
Más allá de las profundas diferencias de época, hay mucho de permanente, de
vigente, en la actitud de Belgrano de tratar de mirar siempre más allá, de no quedarse con
lo conocido, con lo bueno o malo del presente y nos llena de esperanza para preparar el
futuro. Esa actitud “utópica”, en el sentido más valioso de la palabra, es sin duda uno de los
componentes esenciales de la creatividad, tan necesaria en los tiempos que vivimos.
Elevemos nuestra oración para que el Señor nos conceda a los argentinos inteligencia
y generosidad en asumir el legado patriótico de los fundadores de nuestra Patria para
renovar el deseo irrenunciable de todos los que aspiramos a un país nuevo que vive la
libertad y la fraternidad en un mundo mejor.
Que la Santísima Virgen, Madre del Pueblo y esperanza nuestra, en este Año Mariano
Nacional, nos proteja y aliente nuestra esperanza. Amén.

Mons. Carlos Alberto Sánchez
Arzobispo de Tucumán
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1 day ago

Página de la Arquidiócesis de Tucumán

Buen dia!!! Feliz Dia de la Patria! Celebramos a Ntra Sra de Itati!!! ... See MoreSee Less

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