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Arzobispo Escudo y Lema

“Estoy entre ustedes como el que sirve”

Descripción del Escudo Episcopal

En el centro del escudo se encuentra la Eucaristía, “fuente y cumbre de toda la vida cristiana” (LG 11), memoria cotidiana y agradecida de la Iglesia, sobre la que se funda su alegría evangelizadora (Cf EG 13).  La Eucaristía hace la Iglesia. La Iglesia hace la Eucaristía.

 Las manos, al tiempo que forman un cáliz que contiene la Eucaristía, simbolizan el servicio al Pueblo de Dios que el Obispo desea ejercer en su ministerio, a imagen de Cristo, “que no vino para ser servido, sino para servir” (Mt 20, 28). La vida del obispo llena de la presencia de Jesús  ofrece a todos los hombres a Cristo Vivo con la entrega alegre de su vida en servicio a todos. El obispo «debe comportarse como el que sirve” (LG 27), sin buscar “honores”, cuidando al “Pueblo de Dios” con “ternura y misericordia”.

 En el fondo del escudo se encuentran los cerros tucumanos, simbolizando la tierra de origen del Obispo, con colores vivos, propios de “Jardín de la República”. Es la Iglesia en relación a un lugar. Es una porción del Pueblo de Dios en un territorio determinado. Cada territorio tiene su extensión, su geografía, su paisaje, su clima, sus características, sus posibilidades, sus limitaciones y dificultades. La Diócesis es la Iglesia presente en un lugar determinado.

 La estrella simboliza a la Virgen María, Estrella de la Nueva Evangelización, Madre del Evangelio viviente (Cf EG 287) y Madre de Misericordia, a la que el Obispo encomienda su ministerio; en un fondo azul de cielo de los cerros tucumanos. En la escuela de María, la Iglesia aprende continuamente el estilo de una maternidad generosa y atenta, de un amor que no espera, sino que se adelanta a las necesidades de los hombres y las atiende en concreto, dándoles no sólo la vida, sino el gozo y el sentido de la vida misma.

 El lema episcopal, “Estoy entre ustedes como el que sirve”, está tomado de Lucas 22, 27. Porque el obispo quiere ser transparencia de Jesús Buen Pastor, que entrega la vida por las ovejas por medio del servicio alegre y evangelizador. El dar la vida dice relación al entregarse cada día en el ministerio episcopal; dar la Palabra y darse a sí mismo hecho Palabra, dar la Eucaristía y darse a sí mismo hecho pan, darse para hacer crecer la comunidad en un itinerario de fe madura y de caridad.